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IngaNukanchipa rimai, our mother tongue. The website in Inga, coming soon. Meanwhile, Learn Inga with words taken from the sources, with their page.

News · 10 September 2025

Living memory of the Inga territory: origin, struggle and future of ACIMVIP

28-page document. Date of the event: September 10, 2025. Adopted by: ACIMVIP, with Ambiente y Sociedad. Illustrated memory book, September 2025. Document index: DOC-6547.

Memoria viva del territorio Inga: Origen, lucha y futuro de ACIMVIP

Asociación Ambiente y Sociedad

Autor Brayan German Mojanajinsoy Pasos

Coautora Johana Estefany Mendoza Vargas

Revisión María Paula González

Coordinación Editorial Johana Estefany Mendoza Vargas

Diagramación, ilustraciones y portada Kevin Nieto Vallejo

Adicionalmente, queremos expresar nuestro agradecimiento al pueblo Inga y a la Asociación de Cabildos Indígenas del Municipio de Villagarzón Putumayo (ACIMVIP), en especial a Ingrid Mojanajinsoy Buesaquillo, presidenta de ACIMVIP; a María Orfilia Buesaquillo, mayora; a María Otaya, abuela sabedora; y a Vicente Jacanamejoy, Taita sabedor, por su conocimiento, trabajo y esfuerzo en beneficio de sus comunidades. En memoria de los comuneros que hicieron posible que hoy sigamos en pie de lucha, cuyo legado permanece vigente.

Este trabajo se llevó a cabo gracias a la ayuda de una subvención otorgada por el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo, Ottawa, Canadá. Las opiniones aquí expresadas no representan necesariamente las del IRDC o las de la Junta de Gobernadores.

Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio de este texto para fines lucrativos.

Putumayo, 2025.

Memoria viva del territorio Inga:

Origen, lucha y futuro de ACIMVIP

Putumayo, 2025.

Contenido

9 Nacimiento de ACIMVIP: Organización desde la memoria espiritual del pueblo Inga

11 Caminos recorridos: Momentos clave de lucha y organización

13 Nuestra visión del territorio y la vida en comunidad

15 El territorio como vida: ¿Qué es la defensa ambiental para nosotros?

17 Voces de defensores y defensoras ambientales: Un mandato de origen

25 Nuestros sueños colectivos: el futuro que estamos construyendo

27 Resistencia de ACIMVIP

Dedicatoria A nuestros mayores, autoridades y sabedores,

cuyo pensamiento guía, cuya palabra sostiene y cuya sabiduría

ancestral sigue iluminando el camino del pueblo Inga. Esta

memoria es también su palabra sembrada en tierra fértil.

Asociación Ambiente y Sociedad 8

Memoria viva del territorio Inga: Origen, lucha y futuro de ACIMVIP 9

Nacimiento de ACIMVIP: Organización desde la memoria espiritual del pueblo Inga

Nuestra organización nació por iniciativa de las comuni-

dades, al reconocer la necesidad urgente de unirse como

pueblo Inga de Villagarzón. Fue una decisión tomada por

los mayores, las autoridades y los sabedores, en el marco

de ceremonias espirituales. Surgimos de la necesidad de

estar organizados para defender nuestros derechos, que

venían siendo vulnerados por el Estado colombiano, y para

proteger el territorio frente a la amenaza de las empresas

petroleras que pretendían intervenir nuestros espacios

ancestrales.

El proceso se inició con la adquisición del predio

donde hoy se encuentra la sede principal de ACIMVIP.

Esta compra fue posible gracias a las gestiones de las

autoridades indígenas y a los recursos propios aportados

por comuneros de los resguardos fundadores: resguardo

indigena inga Albania, resguardo san Miguel de la caste-

llana, resguardo wasipungo, Cabildo (Indigenous traditional authority) musuwaira.

El 26 de marzo de 1998, se consolidó este sueño co-

lectivo: trabajar por la defensa de los derechos colectivos e

individuales, el respeto a la naturaleza, y el fortalecimiento

cultural, social, económico, productivo y político de los

pueblos indígenas de Villagarzón. Lo hicimos guiados por

los principios de unidad, territorio, cultura y autonomía,

y por los valores del pueblo Inga:

Suma Iullai (pensar bonito),

Suma Kawsay (vivir bien),

Ama Killai (no ser perezoso),

Ama Sisai (no robar).

La organización ACIMVIP nació como nace la se-

milla en la tierra húmeda del Putumayo: cobijada por

nuestros cantos del Yagé, por el consejo de los mayores y

por el llamado de un territorio herido. Nació cuando los

abuelos sintieron que el camino se estaba perdiendo, que

la palabra ya no caminaba con fuerza entre los jóvenes, y

Asociación Ambiente y Sociedad 10

que la selva hablaba pero pocos escuchaban. Así, desde la

raíz de la memoria, decidimos organizarnos no solo para

resistir, sino para tejer un futuro digno para nuestros hijos

y los hijos de la selva.

No nacimos con papeles ni oficinas. Nacimos con el

pensamiento del pueblo Inga, con la decisión de cuidar

la vida, defender nuestro territorio y caminar la palabra.

Fue un llamado espiritual y colectivo, una decisión tejida

con dolor y esperanza, para que nuestra identidad no

desapareciera como el humo de una vela al viento.

Memoria viva del territorio Inga: Origen, lucha y futuro de ACIMVIP 11

Caminos recorridos: Momentos clave de lucha y organización

Uno de los momentos más difíciles para el proceso or-

ganizativo fue la época del conflicto armado interno y

la llegada del paramilitarismo. En ese tiempo, nuestras

comunidades sufrieron amenazas, desplazamientos y

el asesinato de comuneros. Esto generó una profunda

desarmonía comunitaria y debilitó prácticas ancestrales

milenarias, como la toma de yagé.

Otro momento crucial fue cuando las empresas lle-

garon a buscar lo que no les pertenece: el oro, el petróleo,

la madera. Nuestra madre tierra fue amenazada y nuestras

aguas se enturbiaron. Fue entonces cuando comprendimos

que debíamos fortalecernos aún más en la unidad. Nos

convocamos desde todos los rincones de nuestro territorio

ancestral, con nuestros comuneros y cabildos, y marchamos

con los bastones en mano y la palabra firme.

También enfrentamos una lucha silenciosa: cuando

los jóvenes comenzaron a olvidar la lengua materna, el uso

del traje tradicional, festividades como el Atun Puncha y

las prácticas medicinales como el yagé. Sentimos que el

espíritu del pueblo se apagaba poco a poco. En respuesta,

nacieron las escuelas propias, los encuentros de sabiduría,

los recorridos por los sitios sagrados, y el fortalecimien-

to de los Wasikamas, quienes han liderado la defensa y

posesionamiento de nuestros territorios. Fue una lucha

contra el olvido y contra la colonización de los principios

del pueblo Inga.

Y también nos organizamos cuando cayeron herma-

nos por defender la vida. Cada pérdida nos dolió, pero

también nos dio fuerza. Aprendimos que la lucha no se

detiene con la muerte, porque los espíritus de los caídos

caminan con nosotros.

Asociación Ambiente y Sociedad 12

Memoria viva del territorio Inga: Origen, lucha y futuro de ACIMVIP 13

Nuestra visión del territorio y la vida en comunidad

Para nosotros, el pueblo Inga, el territorio no es solo tierra.

Es un ser vivo. Es nuestra madre. Es nuestra Ley de Origen.

Es la memoria de nuestros mayores y también el futuro de

nuestras nuevas generaciones. El territorio tiene espíritu,

tiene voz, y nosotros somos su palabra. No se vende, no

se divide: se cuida. Así nos lo enseñaron nuestros abuelos.

La vida en comunidad es caminar juntos, como el

agua del río que nunca va sola. Es compartir la chagra, el

saber, la palabra. Es decidir en conjunto, sanar en conjunto,

celebrar y llorar en conjunto. Es tener respeto por el otro,

por nuestros bosques, por los animales, por los espíritus

y por nuestros mayores.

Nuestra visión no se mide con dinero ni con títulos. Se

mide con equilibrio, con armonía, con la fuerza de nuestras

raíces. Soñamos un territorio donde el canto de las aves

no se apague, donde el tambor siga sonando, donde las

nuevas generaciones puedan caminar sin miedo, y donde

nuestros mayores sigan cantando fuerte en festividades

como el Atun Puncha, sabiendo quiénes somos y de dónde

venimos, bajo nuestra Ley de Origen.

La organización ACIMVIP trabajará para consolidar la

unidad del pueblo Inga y alcanzar una soberanía económica

sostenible, en armonía con la naturaleza, que garantice la

pervivencia y el fortalecimiento de la identidad cultural,

social y política de las comunidades indígenas de Villa-

garzón, en el marco de nuestro Plan de Vida.

Asociación Ambiente y Sociedad 14

Memoria viva del territorio Inga: Origen, lucha y futuro de ACIMVIP 15

El territorio como vida: ¿Qué es la defensa ambiental para nosotros?

Defender el territorio no es una tarea. Para nosotros es

un deber sagrado, un mandato propio. Es como cuidar el

corazón de la madre que nos dio la vida.

El territorio ancestral Inga no es solo tierra. Es un

cuerpo vivo: tiene sangre, tiene respiración, tiene alma. En

él habitan todos nuestros espíritus. El agua es su sangre,

el aire es su aliento, el monte es su piel, y nosotros somos

parte de ese cuerpo.

Cuando hablamos de “defensa ambiental”, no lo ha-

cemos desde el pensamiento occidental. Para nosotros,

defender el territorio es defender la vida misma. Es cuidar

lo que no siempre se ve, pero que sabemos que está: aquello

que nos une al espíritu del río, a la sabiduría del jaguar, al

susurro de los abuelos.

También es protegernos de quienes llegan con co-

dicia en el corazón, con maquinaria que rompe la tierra

y con armas que siembran miedo e intimidan a nuestras

comunidades.

No lo hacemos por moda ni por premios. Lo hacemos

porque, si ella muere, nosotros morimos también.

Asociación Ambiente y Sociedad 16

Memoria viva del territorio Inga: Origen, lucha y futuro de ACIMVIP 17

Voces de defensores y defensoras ambientales: Un mandato de origen

¿Qué significa defender el territorio? ¿Qué cuidas cuando cuidas el monte, el agua, el aire?

Cuando escucho al territorio, estoy cuidando a mis hijos,

aunque ellos no lo sepan. Estoy cuidando a los espíritus

que habitan en los bosques, a las abuelas que viven en nues-

tras plantas medicinales. Estoy protegiendo los caminos

invisibles por donde camina nuestro remedio, donde se

curan las heridas del cuerpo y del espíritu.

Cuando cuido el agua, cuido los cantos del río, cuido los nacimientos sagrados.

Nosotros, como nuestros abuelos, hemos escuchado llorar al río.

Lo escuchamos cuando lo contaminan, cuando le sacan la vida con tubos, cuando ya no baja limpio hacia la chagra.

Y ahí duele… duele en el pecho, como si muriera alguien de la familia.

Porque el río es sangre que corre.

Cuando cuido el aire, lo hago por nuestros hijos, nietos y todos los hermanos de nuestro pueblo Inga. También cuido el vuelo del colibrí.

Y cuido la palabra, porque en el aire viajan nuestras oraciones, nuestros rezos, nuestras esperanzas.

Si el aire se ensucia, el pensamiento se nubla y se corrompe.1

1  Testimonios del pueblo Inga.

Asociación Ambiente y Sociedad 18

Testimonios de guardianes y guardianas

Yo vi cuando llegaron los que venían con miedo en el alma

y armas en la cintura. Vi morir a nuestros hermanos Inga.

Callaron a nuestros líderes y sabedores de la medicina,

afectando nuestra identidad cultural.

También vivimos el reclutamiento de nuestros jó-

venes por grupos armados. Entre los años 2000 y 2005,

su presencia desató una desarmonía total en nuestras

comunidades. Buscaban desintegrarlas, prohibir nuestras

prácticas, romper el tejido que nos une.

Los que decían traer progreso, como las petroleras, lle-

garon dejando muerte y desolación. Intentaron corromper

a nuestros jóvenes, rompieron el pensamiento de unidad

y desconocieron nuestros derechos.

Vi cómo las mujeres se pararon firmes, con el niño en la espalda y la palabra en la boca, diciendo:

“Aquí no entran. Aquí existimos. Aquí defendemos lo que es nuestro.”

Hemos llorado a nuestros hermanos asesinados, perseguidos y desplazados. Hemos visto a niños sufrir por el daño a sus familias.

Pero seguimos. Porque no podemos heredarle el silencio a nuestros nietos.

Seguimos, porque si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo hará?2

2  Testimonios del pueblo Inga.

Memoria viva del territorio Inga: Origen, lucha y futuro de ACIMVIP 19

Relatos desde la vida cotidiana: Sembrar, caminar, sanar, cuidar

Yo, como mujer y mayora, defiendo el territorio cuando

siembro la yuca y le hablo a nuestras semillas. Sembramos

vida en nuestras chagras.

Cuando enseño a los niños a no matar por matar, a

cuidar a los animales, a no ensuciar el río, a escuchar al

viento, estoy defendiendo el territorio.

Cuando preparo el remedio, cuando bailamos el Atun Puncha, cuando tomamos el yagé, también lo estamos defendiendo.

Porque la defensa no es solo en las marchas ni en los papeles.

Está en nuestras prácticas diarias, en el amor profundo por esta tierra que nos dejaron los abuelos y que nos provee todo lo que tenemos.

Está en el respeto a lo sagrado.

Está en el canto del abuelo que ya no camina, pero cuya palabra aún sigue con nosotros.3

3  Testimonios del pueblo Inga.

Asociación Ambiente y Sociedad 20

Reconocernos como defensores y defensoras ambientales: ¿Nos consideramos defensores? ¿Por qué lo hacemos?

Hijo, sí. Nosotros nos consideramos defensores del territorio.

Pero no como dicen en los papeles, ni como lo

nombran en los grandes congresos o en esos espacios

internacionales donde hablan del “medio ambiente” y del

calentamiento de la tierra.

Para el pensamiento occidental, somos defensores.

Pero para nosotros, desde que nacemos bajo nuestra Ley

de Origen, estamos mandatados. Heredamos de nuestros

abuelos el deber de cuidar el territorio y la vida, para dejarle

a nuestros nietos un lugar bonito.

Desde que respiramos por primera vez, el agua y el viento nos reconocen como sus hijos.

Y uno no abandona a su madre. Uno la cuida.

Aunque duela. Aunque amenacen. Aunque muchos no entiendan.

No defendemos el territorio por interés, ni nos oponemos al desarrollo.

Lo defendemos porque sin él no somos nada. El pueblo Inga ha sido amenazado, desplazado, confinado.

Cada árbol que se tumba es como si se apagara un pedazo de nuestra memoria.

Cada río contaminado es como si se callara la voz de un abuelo.4

Por eso estamos aquí, con palabra y corazón firme,

diciendo que aquí seguimos.

4  Testimonios del pueblo Inga.

Memoria viva del territorio Inga: Origen, lucha y futuro de ACIMVIP 21

El papel de los mayores y mayoras: Sabiduría, orientación y palabra viva

Nosotros, los mayores, no solo somos viejos. Somos memoria caminante.

En nuestro cuerpo hay cicatrices de los tiempos difíciles.

En nuestra palabra habita la medicina, el consejo que no se escribe en libros.

Yo no estudié en universidad, pero aprendí escuchando el te-

rritorio, caminando con los sabedores, soñando y aprendiendo con

nuestro Yagésito.

Nuestra tarea es acompañar a los jóvenes y a las futuras generaciones.

No para imponer, sino para orientar y armonizar.

Porque el territorio también se defiende con pensamiento claro, con sueño bueno y con corazón limpio.5

Nosotras, las mayoras, las que dimos vida y hemos curado con

plantas, somos pilares de los procesos del pueblo Inga. Enseñamos

que defender no siempre es gritar. A veces es sanar, resistir y seguir

sembrando, incluso en medio del dolor.

5  Testimonios del pueblo Inga.

Asociación Ambiente y Sociedad 22

Mujeres, jóvenes y niños en la defensa territorial: Múltiples voces, un solo corazón

Los jóvenes… ay, los jóvenes. A veces se van, se pierden en otras ideas.

Pero cuando regresan, traen fuego en los ojos. Quieren aprender, quieren cuidar, quieren hablar.

Ahí estamos nosotros, los mayores, para recordarles quiénes son.

Para que no olviden que no se debe matar la raíz.

Y los niños… ellos son la esperanza pura.6

Cuando cantan en nuestra lengua, cuando siembran

con sus manos pequeñas, cuando preguntan con inocencia,

ya están defendiendo el territorio sin saberlo. El futuro

está en sus sueños.

6  Testimonios del pueblo Inga.

Citas, relatos y enseñanzas compartidas: La memoria de los abuelos y abuelas

“La tierra escucha. Si le hablas con respeto, te da

medicina. Si la olvidas, te deja sin rumbo.”

—Me decía mi abuelo.

“Cuidar no es solo no dañar. Cuidar es amar sin es-

perar nada a cambio.”

—Me enseñó mi abuela mientras preparaba la planta.

Sembramos la chagra para tener medicina y alimento.

En la chagra está toda nuestra esencia. Gracias a ella hemos

podido seguir y pervivir en el tiempo.

Guardamos estas enseñanzas. No se apagan: se

protegen, se comparten. Así mantenemos viva la palabra

tradicional y nuestra Ley de Origen. La palabra que sana,

que orienta, que une.

Sí, somos defensores. Pero somos más que eso:somos

parte del territorio. Somos la continuidad de los abuelos.

Y mientras la tierra respire, aquí estaremos, cuidándola

con la vida misma.

Memoria viva del territorio Inga: Origen, lucha y futuro de ACIMVIP 23

Memorias: relatos que nos cuentan la historia

Yo recuerdo cuando el miedo llegó con botas y fusiles.

Cuando los grupos armados entraron como si esta tierra

no tuviera dueño. Quisieron callar la palabra, apagar el

fuego de la maloca, romper el bastón del cabildo.

Después llegaron los de corbata y papeles. Hablaban

bonito, ofrecían escuelas y trabajo. Pero lo que dejaron

fue contaminación y silencio.

Entonces nos levantamos. No con rabia, sino con

firmeza. Convocamos a la comunidad. Hicimos minga de

pensamiento, minga de palabra. Los taitas tomaron Yagé

y vieron lo que los ojos no ven. Nos guiaron con su visión

y caminamos el territorio para recordar que somos raíz.

Hicimos recorridos sagrados, caminatas hasta los

nacimientos de agua y los cerros donde los abuelos aún

susurran. Ahí llevamos a los jóvenes y les dijimos:

“Este sitio no se vende, se honra. Aquí hay memoria.

Aquí hay espíritu.”

Recuperamos la chagra, el idioma, la fuerza. Aunque

todavía sangramos por los daños, no nos rendimos. Porque

cuando la comunidad se junta, no hay miedo que dure, ni

amenaza que doblegue.

También tuvimos que luchar con el mismo Estado

colombiano, que no quería reconocer nuestros derechos.

Nos movilizamos con nuestros Wasikamas y autoridades,

buscando el diálogo de gobierno a gobierno. Una de las

luchas más importantes fue constituir el territorio ancestral

del pueblo Inga: el resguardo Amukunapa Wasi, con 30.882

hectáreas. Nuestros mayores y jóvenes lucharon para que

se reconociera lo que el Estado nos negaba. Lo hicimos

para protegerlo de petroleras, minería y actores armados.

Hemos reclamado el derecho a la consulta previa,

tantas veces ignorado e invisibilizado.

Asociación Ambiente y Sociedad 24

Lugares sagrados y sitios de memoria: La geografía como libro vivo

Para nosotros, el territorio no es solo geografía. Es palabra viva.

Hay lugares donde no se grita, donde no se caza. Sitios

sagrados donde habitan los espíritus guardianes. Donde

están enterrados nuestros abuelos, no solo con su cuerpo,

sino con su saber.

El salado de los loros Uritu: lugar donde descansan

los espíritus, donde llegan las aves. No cualquiera entra.

Solo con respeto y pensamiento limpio.

El nacimiento del río Aluacer: allí aprendieron los

primeros sabedores a escuchar el lenguaje del agua.

El salado de los Sacha Cuchi: donde habitan y se

alimentan los puercos de monte.

La maloca: sitio sagrado de toma de Yagé y sanación

espiritual. Conexión viva con nuestros abuelos.

El sitio donde nace el Yagé: solo pueden entrar los

sabedores, Sinchis o Iachas Kunas.

Los cananguchales: hogar de los espíritus, fuente de

agua, medicina y vida.

En Amukunapa Wasi habitan animales sagrados: oso

de anteojos, jaguar melánico, danta, chorongo, y también

nuestras plantas medicinales.

Para nosotros, el territorio es como el supermerca-

do del hombre blanco:allí está todo lo que necesitamos.

Es nuestra universidad, nuestro templo, nuestro libro,

nuestra memoria.

Memoria viva del territorio Inga: Origen, lucha y futuro de ACIMVIP 25

Nuestros sueños colectivos: el futuro que estamos construyendo

El futuro que soñamos no se construye con cemento ni

se compra con billetes. Está sembrado en la chagra, en

el canto de los niños en lengua, en la ceremonia de Yagé

que armoniza.

Yo, como mayor, ya he vivido muchas lunas. He visto

cómo el bosque se encoge, cómo la vida se acelera. Pero

también he visto a nuestros hijos regresar al camino, es-

cuchar, caminar con el bastón de la sabiduría. Y ahí está

mi esperanza.

Nuestro sueño mayor es fortalecer el gobierno propio,

la defensa territorial, y los sistemas de conocimiento que

nos han permitido pervivir. Soñamos con recuperar la

lengua, la unidad del pueblo, el territorio ancestral. Ese es

un mandato para todos los niños y jóvenes del pueblo Inga.

Soñamos que nuestros hijos no tengan que elegir entre

ser indígenas o ser profesionales. Que puedan ser ambas

cosas, sin dejar de ser raíz. Que hablen el Inga sin vergüen-

za. Que tomen Yagé no por moda, sino por búsqueda del

espíritu. Que vivan sin miedo. Que siembren sin que les

fumiguen la vida. Que caminen libres, sin líneas invisibles

de guerra ni contratos sin consentimiento.

Asociación Ambiente y Sociedad 26

Memoria viva del territorio Inga: Origen, lucha y futuro de ACIMVIP 27

Resistencia de ACIMVIP

La defensa de la vida como una forma de existir

Nosotros no defendemos la vida como un acto político.

La defendemos porque es nuestra forma de ser. Porque

todo lo que respiramos, tocamos y sentimos es sagrado.

Defender la vida es vivir en equilibrio, es no tomar

más de lo necesario, es hablarle a la tierra como a una

madre. Es saber que el monte, el río, el viento y nosotros

somos uno solo.

Así nos lo enseñaron los abuelos:

“No hay futuro si no hay raíz, y no hay vida si no se respeta el territorio.”

Por eso seguimos caminando, aunque nos duela la es-

palda. Aunque haya amenazas. Aunque nos quieran dividir.

Seguimos con el bastón firme, con el corazón encendido.

Porque estamos sembrando un futuro que florecerá en la

sonrisa de nuestros nietos.

Asociación Ambiente y Sociedad 28

Con apoyo de:

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Memoria viva del territorio Inga: Origen, lucha y futuro de ACIMVIP

Asociación Ambiente y Sociedad

Autor Brayan German Mojanajinsoy Pasos

Coautora Johana Estefany Mendoza Vargas

Revisión María Paula González

Coordinación Editorial Johana Estefany Mendoza Vargas

Diagramación, ilustraciones y portada Kevin Nieto Vallejo

Adicionalmente, queremos expresar nuestro agradecimiento al pueblo Inga y a la Asociación de Cabildos Indígenas del Municipio de Villagarzón Putumayo (ACIMVIP), en especial a Ingrid Mojanajinsoy Buesaquillo, presidenta de ACIMVIP; a María Orfilia Buesaquillo, mayora; a María Otaya, abuela sabedora; y a Vicente Jacanamejoy, Taita sabedor, por su conocimiento, trabajo y esfuerzo en beneficio de sus comunidades. En memoria de los comuneros que hicieron posible que hoy sigamos en pie de lucha, cuyo legado permanece vigente.

Este trabajo se llevó a cabo gracias a la ayuda de una subvención otorgada por el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo, Ottawa, Canadá. Las opiniones aquí expresadas no representan necesariamente las del IRDC o las de la Junta de Gobernadores.

Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio de este texto para fines lucrativos.

Putumayo, 2025.

Memoria viva del territorio Inga:

Origen, lucha y futuro de ACIMVIP

Putumayo, 2025.

Contenido

9 Nacimiento de ACIMVIP: Organización desde la memoria espiritual del pueblo Inga

11 Caminos recorridos: Momentos clave de lucha y organización

13 Nuestra visión del territorio y la vida en comunidad

15 El territorio como vida: ¿Qué es la defensa ambiental para nosotros?

17 Voces de defensores y defensoras ambientales: Un mandato de origen

25 Nuestros sueños colectivos: el futuro que estamos construyendo

27 Resistencia de ACIMVIP

Dedicatoria A nuestros mayores, autoridades y sabedores,

cuyo pensamiento guía, cuya palabra sostiene y cuya sabiduría

ancestral sigue iluminando el camino del pueblo Inga. Esta

memoria es también su palabra sembrada en tierra fértil.

Asociación Ambiente y Sociedad 8

Memoria viva del territorio Inga: Origen, lucha y futuro de ACIMVIP 9

Nacimiento de ACIMVIP: Organización desde la memoria espiritual del pueblo Inga

Nuestra organización nació por iniciativa de las comuni-

dades, al reconocer la necesidad urgente de unirse como

pueblo Inga de Villagarzón. Fue una decisión tomada por

los mayores, las autoridades y los sabedores, en el marco

de ceremonias espirituales. Surgimos de la necesidad de

estar organizados para defender nuestros derechos, que

venían siendo vulnerados por el Estado colombiano, y para

proteger el territorio frente a la amenaza de las empresas

petroleras que pretendían intervenir nuestros espacios

ancestrales.

El proceso se inició con la adquisición del predio

donde hoy se encuentra la sede principal de ACIMVIP.

Esta compra fue posible gracias a las gestiones de las

autoridades indígenas y a los recursos propios aportados

por comuneros de los resguardos fundadores: resguardo

indigena inga Albania, resguardo san Miguel de la caste-

llana, resguardo wasipungo, Cabildo musuwaira.

El 26 de marzo de 1998, se consolidó este sueño co-

lectivo: trabajar por la defensa de los derechos colectivos e

individuales, el respeto a la naturaleza, y el fortalecimiento

cultural, social, económico, productivo y político de los

pueblos indígenas de Villagarzón. Lo hicimos guiados por

los principios de unidad, territorio, cultura y autonomía,

y por los valores del pueblo Inga:

Suma Iullai (pensar bonito),

Suma Kawsay (vivir bien),

Ama Killai (no ser perezoso),

Ama Sisai (no robar).

La organización ACIMVIP nació como nace la se-

milla en la tierra húmeda del Putumayo: cobijada por

nuestros cantos del Yagé, por el consejo de los mayores y

por el llamado de un territorio herido. Nació cuando los

abuelos sintieron que el camino se estaba perdiendo, que

la palabra ya no caminaba con fuerza entre los jóvenes, y

Asociación Ambiente y Sociedad 10

que la selva hablaba pero pocos escuchaban. Así, desde la

raíz de la memoria, decidimos organizarnos no solo para

resistir, sino para tejer un futuro digno para nuestros hijos

y los hijos de la selva.

No nacimos con papeles ni oficinas. Nacimos con el

pensamiento del pueblo Inga, con la decisión de cuidar

la vida, defender nuestro territorio y caminar la palabra.

Fue un llamado espiritual y colectivo, una decisión tejida

con dolor y esperanza, para que nuestra identidad no

desapareciera como el humo de una vela al viento.

Memoria viva del territorio Inga: Origen, lucha y futuro de ACIMVIP 11

Caminos recorridos: Momentos clave de lucha y organización

Uno de los momentos más difíciles para el proceso or-

ganizativo fue la época del conflicto armado interno y

la llegada del paramilitarismo. En ese tiempo, nuestras

comunidades sufrieron amenazas, desplazamientos y

el asesinato de comuneros. Esto generó una profunda

desarmonía comunitaria y debilitó prácticas ancestrales

milenarias, como la toma de yagé.

Otro momento crucial fue cuando las empresas lle-

garon a buscar lo que no les pertenece: el oro, el petróleo,

la madera. Nuestra madre tierra fue amenazada y nuestras

aguas se enturbiaron. Fue entonces cuando comprendimos

que debíamos fortalecernos aún más en la unidad. Nos

convocamos desde todos los rincones de nuestro territorio

ancestral, con nuestros comuneros y cabildos, y marchamos

con los bastones en mano y la palabra firme.

También enfrentamos una lucha silenciosa: cuando

los jóvenes comenzaron a olvidar la lengua materna, el uso

del traje tradicional, festividades como el Atun Puncha y

las prácticas medicinales como el yagé. Sentimos que el

espíritu del pueblo se apagaba poco a poco. En respuesta,

nacieron las escuelas propias, los encuentros de sabiduría,

los recorridos por los sitios sagrados, y el fortalecimien-

to de los Wasikamas, quienes han liderado la defensa y

posesionamiento de nuestros territorios. Fue una lucha

contra el olvido y contra la colonización de los principios

del pueblo Inga.

Y también nos organizamos cuando cayeron herma-

nos por defender la vida. Cada pérdida nos dolió, pero

también nos dio fuerza. Aprendimos que la lucha no se

detiene con la muerte, porque los espíritus de los caídos

caminan con nosotros.

Asociación Ambiente y Sociedad 12

Memoria viva del territorio Inga: Origen, lucha y futuro de ACIMVIP 13

Nuestra visión del territorio y la vida en comunidad

Para nosotros, el pueblo Inga, el territorio no es solo tierra.

Es un ser vivo. Es nuestra madre. Es nuestra Ley de Origen.

Es la memoria de nuestros mayores y también el futuro de

nuestras nuevas generaciones. El territorio tiene espíritu,

tiene voz, y nosotros somos su palabra. No se vende, no

se divide: se cuida. Así nos lo enseñaron nuestros abuelos.

La vida en comunidad es caminar juntos, como el

agua del río que nunca va sola. Es compartir la chagra, el

saber, la palabra. Es decidir en conjunto, sanar en conjunto,

celebrar y llorar en conjunto. Es tener respeto por el otro,

por nuestros bosques, por los animales, por los espíritus

y por nuestros mayores.

Nuestra visión no se mide con dinero ni con títulos. Se

mide con equilibrio, con armonía, con la fuerza de nuestras

raíces. Soñamos un territorio donde el canto de las aves

no se apague, donde el tambor siga sonando, donde las

nuevas generaciones puedan caminar sin miedo, y donde

nuestros mayores sigan cantando fuerte en festividades

como el Atun Puncha, sabiendo quiénes somos y de dónde

venimos, bajo nuestra Ley de Origen.

La organización ACIMVIP trabajará para consolidar la

unidad del pueblo Inga y alcanzar una soberanía económica

sostenible, en armonía con la naturaleza, que garantice la

pervivencia y el fortalecimiento de la identidad cultural,

social y política de las comunidades indígenas de Villa-

garzón, en el marco de nuestro Plan de Vida.

Asociación Ambiente y Sociedad 14

Memoria viva del territorio Inga: Origen, lucha y futuro de ACIMVIP 15

El territorio como vida: ¿Qué es la defensa ambiental para nosotros?

Defender el territorio no es una tarea. Para nosotros es

un deber sagrado, un mandato propio. Es como cuidar el

corazón de la madre que nos dio la vida.

El territorio ancestral Inga no es solo tierra. Es un

cuerpo vivo: tiene sangre, tiene respiración, tiene alma. En

él habitan todos nuestros espíritus. El agua es su sangre,

el aire es su aliento, el monte es su piel, y nosotros somos

parte de ese cuerpo.

Cuando hablamos de “defensa ambiental”, no lo ha-

cemos desde el pensamiento occidental. Para nosotros,

defender el territorio es defender la vida misma. Es cuidar

lo que no siempre se ve, pero que sabemos que está: aquello

que nos une al espíritu del río, a la sabiduría del jaguar, al

susurro de los abuelos.

También es protegernos de quienes llegan con co-

dicia en el corazón, con maquinaria que rompe la tierra

y con armas que siembran miedo e intimidan a nuestras

comunidades.

No lo hacemos por moda ni por premios. Lo hacemos

porque, si ella muere, nosotros morimos también.

Asociación Ambiente y Sociedad 16

Memoria viva del territorio Inga: Origen, lucha y futuro de ACIMVIP 17

Voces de defensores y defensoras ambientales: Un mandato de origen

¿Qué significa defender el territorio? ¿Qué cuidas cuando cuidas el monte, el agua, el aire?

Cuando escucho al territorio, estoy cuidando a mis hijos,

aunque ellos no lo sepan. Estoy cuidando a los espíritus

que habitan en los bosques, a las abuelas que viven en nues-

tras plantas medicinales. Estoy protegiendo los caminos

invisibles por donde camina nuestro remedio, donde se

curan las heridas del cuerpo y del espíritu.

Cuando cuido el agua, cuido los cantos del río, cuido los nacimientos sagrados.

Nosotros, como nuestros abuelos, hemos escuchado llorar al río.

Lo escuchamos cuando lo contaminan, cuando le sacan la vida con tubos, cuando ya no baja limpio hacia la chagra.

Y ahí duele… duele en el pecho, como si muriera alguien de la familia.

Porque el río es sangre que corre.

Cuando cuido el aire, lo hago por nuestros hijos, nietos y todos los hermanos de nuestro pueblo Inga. También cuido el vuelo del colibrí.

Y cuido la palabra, porque en el aire viajan nuestras oraciones, nuestros rezos, nuestras esperanzas.

Si el aire se ensucia, el pensamiento se nubla y se corrompe.1

1  Testimonios del pueblo Inga.

Asociación Ambiente y Sociedad 18

Testimonios de guardianes y guardianas

Yo vi cuando llegaron los que venían con miedo en el alma

y armas en la cintura. Vi morir a nuestros hermanos Inga.

Callaron a nuestros líderes y sabedores de la medicina,

afectando nuestra identidad cultural.

También vivimos el reclutamiento de nuestros jó-

venes por grupos armados. Entre los años 2000 y 2005,

su presencia desató una desarmonía total en nuestras

comunidades. Buscaban desintegrarlas, prohibir nuestras

prácticas, romper el tejido que nos une.

Los que decían traer progreso, como las petroleras, lle-

garon dejando muerte y desolación. Intentaron corromper

a nuestros jóvenes, rompieron el pensamiento de unidad

y desconocieron nuestros derechos.

Vi cómo las mujeres se pararon firmes, con el niño en la espalda y la palabra en la boca, diciendo:

“Aquí no entran. Aquí existimos. Aquí defendemos lo que es nuestro.”

Hemos llorado a nuestros hermanos asesinados, perseguidos y desplazados. Hemos visto a niños sufrir por el daño a sus familias.

Pero seguimos. Porque no podemos heredarle el silencio a nuestros nietos.

Seguimos, porque si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo hará?2

2  Testimonios del pueblo Inga.

Memoria viva del territorio Inga: Origen, lucha y futuro de ACIMVIP 19

Relatos desde la vida cotidiana: Sembrar, caminar, sanar, cuidar

Yo, como mujer y mayora, defiendo el territorio cuando

siembro la yuca y le hablo a nuestras semillas. Sembramos

vida en nuestras chagras.

Cuando enseño a los niños a no matar por matar, a

cuidar a los animales, a no ensuciar el río, a escuchar al

viento, estoy defendiendo el territorio.

Cuando preparo el remedio, cuando bailamos el Atun Puncha, cuando tomamos el yagé, también lo estamos defendiendo.

Porque la defensa no es solo en las marchas ni en los papeles.

Está en nuestras prácticas diarias, en el amor profundo por esta tierra que nos dejaron los abuelos y que nos provee todo lo que tenemos.

Está en el respeto a lo sagrado.

Está en el canto del abuelo que ya no camina, pero cuya palabra aún sigue con nosotros.3

3  Testimonios del pueblo Inga.

Asociación Ambiente y Sociedad 20

Reconocernos como defensores y defensoras ambientales: ¿Nos consideramos defensores? ¿Por qué lo hacemos?

Hijo, sí. Nosotros nos consideramos defensores del territorio.

Pero no como dicen en los papeles, ni como lo

nombran en los grandes congresos o en esos espacios

internacionales donde hablan del “medio ambiente” y del

calentamiento de la tierra.

Para el pensamiento occidental, somos defensores.

Pero para nosotros, desde que nacemos bajo nuestra Ley

de Origen, estamos mandatados. Heredamos de nuestros

abuelos el deber de cuidar el territorio y la vida, para dejarle

a nuestros nietos un lugar bonito.

Desde que respiramos por primera vez, el agua y el viento nos reconocen como sus hijos.

Y uno no abandona a su madre. Uno la cuida.

Aunque duela. Aunque amenacen. Aunque muchos no entiendan.

No defendemos el territorio por interés, ni nos oponemos al desarrollo.

Lo defendemos porque sin él no somos nada. El pueblo Inga ha sido amenazado, desplazado, confinado.

Cada árbol que se tumba es como si se apagara un pedazo de nuestra memoria.

Cada río contaminado es como si se callara la voz de un abuelo.4

Por eso estamos aquí, con palabra y corazón firme,

diciendo que aquí seguimos.

4  Testimonios del pueblo Inga.

Memoria viva del territorio Inga: Origen, lucha y futuro de ACIMVIP 21

El papel de los mayores y mayoras: Sabiduría, orientación y palabra viva

Nosotros, los mayores, no solo somos viejos. Somos memoria caminante.

En nuestro cuerpo hay cicatrices de los tiempos difíciles.

En nuestra palabra habita la medicina, el consejo que no se escribe en libros.

Yo no estudié en universidad, pero aprendí escuchando el te-

rritorio, caminando con los sabedores, soñando y aprendiendo con

nuestro Yagésito.

Nuestra tarea es acompañar a los jóvenes y a las futuras generaciones.

No para imponer, sino para orientar y armonizar.

Porque el territorio también se defiende con pensamiento claro, con sueño bueno y con corazón limpio.5

Nosotras, las mayoras, las que dimos vida y hemos curado con

plantas, somos pilares de los procesos del pueblo Inga. Enseñamos

que defender no siempre es gritar. A veces es sanar, resistir y seguir

sembrando, incluso en medio del dolor.

5  Testimonios del pueblo Inga.

Asociación Ambiente y Sociedad 22

Mujeres, jóvenes y niños en la defensa territorial: Múltiples voces, un solo corazón

Los jóvenes… ay, los jóvenes. A veces se van, se pierden en otras ideas.

Pero cuando regresan, traen fuego en los ojos. Quieren aprender, quieren cuidar, quieren hablar.

Ahí estamos nosotros, los mayores, para recordarles quiénes son.

Para que no olviden que no se debe matar la raíz.

Y los niños… ellos son la esperanza pura.6

Cuando cantan en nuestra lengua, cuando siembran

con sus manos pequeñas, cuando preguntan con inocencia,

ya están defendiendo el territorio sin saberlo. El futuro

está en sus sueños.

6  Testimonios del pueblo Inga.

Citas, relatos y enseñanzas compartidas: La memoria de los abuelos y abuelas

“La tierra escucha. Si le hablas con respeto, te da

medicina. Si la olvidas, te deja sin rumbo.”

—Me decía mi abuelo.

“Cuidar no es solo no dañar. Cuidar es amar sin es-

perar nada a cambio.”

—Me enseñó mi abuela mientras preparaba la planta.

Sembramos la chagra para tener medicina y alimento.

En la chagra está toda nuestra esencia. Gracias a ella hemos

podido seguir y pervivir en el tiempo.

Guardamos estas enseñanzas. No se apagan: se

protegen, se comparten. Así mantenemos viva la palabra

tradicional y nuestra Ley de Origen. La palabra que sana,

que orienta, que une.

Sí, somos defensores. Pero somos más que eso:somos

parte del territorio. Somos la continuidad de los abuelos.

Y mientras la tierra respire, aquí estaremos, cuidándola

con la vida misma.

Memoria viva del territorio Inga: Origen, lucha y futuro de ACIMVIP 23

Memorias: relatos que nos cuentan la historia

Yo recuerdo cuando el miedo llegó con botas y fusiles.

Cuando los grupos armados entraron como si esta tierra

no tuviera dueño. Quisieron callar la palabra, apagar el

fuego de la maloca, romper el bastón del cabildo.

Después llegaron los de corbata y papeles. Hablaban

bonito, ofrecían escuelas y trabajo. Pero lo que dejaron

fue contaminación y silencio.

Entonces nos levantamos. No con rabia, sino con

firmeza. Convocamos a la comunidad. Hicimos minga de

pensamiento, minga de palabra. Los taitas tomaron Yagé

y vieron lo que los ojos no ven. Nos guiaron con su visión

y caminamos el territorio para recordar que somos raíz.

Hicimos recorridos sagrados, caminatas hasta los

nacimientos de agua y los cerros donde los abuelos aún

susurran. Ahí llevamos a los jóvenes y les dijimos:

“Este sitio no se vende, se honra. Aquí hay memoria.

Aquí hay espíritu.”

Recuperamos la chagra, el idioma, la fuerza. Aunque

todavía sangramos por los daños, no nos rendimos. Porque

cuando la comunidad se junta, no hay miedo que dure, ni

amenaza que doblegue.

También tuvimos que luchar con el mismo Estado

colombiano, que no quería reconocer nuestros derechos.

Nos movilizamos con nuestros Wasikamas y autoridades,

buscando el diálogo de gobierno a gobierno. Una de las

luchas más importantes fue constituir el territorio ancestral

del pueblo Inga: el resguardo Amukunapa Wasi, con 30.882

hectáreas. Nuestros mayores y jóvenes lucharon para que

se reconociera lo que el Estado nos negaba. Lo hicimos

para protegerlo de petroleras, minería y actores armados.

Hemos reclamado el derecho a la consulta previa,

tantas veces ignorado e invisibilizado.

Asociación Ambiente y Sociedad 24

Lugares sagrados y sitios de memoria: La geografía como libro vivo

Para nosotros, el territorio no es solo geografía. Es palabra viva.

Hay lugares donde no se grita, donde no se caza. Sitios

sagrados donde habitan los espíritus guardianes. Donde

están enterrados nuestros abuelos, no solo con su cuerpo,

sino con su saber.

El salado de los loros Uritu: lugar donde descansan

los espíritus, donde llegan las aves. No cualquiera entra.

Solo con respeto y pensamiento limpio.

El nacimiento del río Aluacer: allí aprendieron los

primeros sabedores a escuchar el lenguaje del agua.

El salado de los Sacha Cuchi: donde habitan y se

alimentan los puercos de monte.

La maloca: sitio sagrado de toma de Yagé y sanación

espiritual. Conexión viva con nuestros abuelos.

El sitio donde nace el Yagé: solo pueden entrar los

sabedores, Sinchis o Iachas Kunas.

Los cananguchales: hogar de los espíritus, fuente de

agua, medicina y vida.

En Amukunapa Wasi habitan animales sagrados: oso

de anteojos, jaguar melánico, danta, chorongo, y también

nuestras plantas medicinales.

Para nosotros, el territorio es como el supermerca-

do del hombre blanco:allí está todo lo que necesitamos.

Es nuestra universidad, nuestro templo, nuestro libro,

nuestra memoria.

Memoria viva del territorio Inga: Origen, lucha y futuro de ACIMVIP 25

Nuestros sueños colectivos: el futuro que estamos construyendo

El futuro que soñamos no se construye con cemento ni

se compra con billetes. Está sembrado en la chagra, en

el canto de los niños en lengua, en la ceremonia de Yagé

que armoniza.

Yo, como mayor, ya he vivido muchas lunas. He visto

cómo el bosque se encoge, cómo la vida se acelera. Pero

también he visto a nuestros hijos regresar al camino, es-

cuchar, caminar con el bastón de la sabiduría. Y ahí está

mi esperanza.

Nuestro sueño mayor es fortalecer el gobierno propio,

la defensa territorial, y los sistemas de conocimiento que

nos han permitido pervivir. Soñamos con recuperar la

lengua, la unidad del pueblo, el territorio ancestral. Ese es

un mandato para todos los niños y jóvenes del pueblo Inga.

Soñamos que nuestros hijos no tengan que elegir entre

ser indígenas o ser profesionales. Que puedan ser ambas

cosas, sin dejar de ser raíz. Que hablen el Inga sin vergüen-

za. Que tomen Yagé no por moda, sino por búsqueda del

espíritu. Que vivan sin miedo. Que siembren sin que les

fumiguen la vida. Que caminen libres, sin líneas invisibles

de guerra ni contratos sin consentimiento.

Asociación Ambiente y Sociedad 26

Memoria viva del territorio Inga: Origen, lucha y futuro de ACIMVIP 27

Resistencia de ACIMVIP

La defensa de la vida como una forma de existir

Nosotros no defendemos la vida como un acto político.

La defendemos porque es nuestra forma de ser. Porque

todo lo que respiramos, tocamos y sentimos es sagrado.

Defender la vida es vivir en equilibrio, es no tomar

más de lo necesario, es hablarle a la tierra como a una

madre. Es saber que el monte, el río, el viento y nosotros

somos uno solo.

Así nos lo enseñaron los abuelos:

“No hay futuro si no hay raíz, y no hay vida si no se respeta el territorio.”

Por eso seguimos caminando, aunque nos duela la es-

palda. Aunque haya amenazas. Aunque nos quieran dividir.

Seguimos con el bastón firme, con el corazón encendido.

Porque estamos sembrando un futuro que florecerá en la

sonrisa de nuestros nietos.

Asociación Ambiente y Sociedad 28

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