Un territorio que nos sostiene desde el origen
Para el Pueblo Inga el territorio es la vida: allí encontramos la forma de alimentarnos, sanarnos y fortalecernos espiritualmente. Somos parte del territorio, pero no somos sus dueños; nuestra función es custodiar y preservar la armonía.
La presencia indígena en estas montañas es antigua. En las orillas del río Vides hay petroglifos, y en la región se han hallado artefactos de piedra y urnas funerarias que hoy guardan los museos comunitarios de Chaluayaco y de Cachiacu Andaki. Los estudios hablan de antiguas migraciones de Pueblos de la selva hacia el piedemonte, y nuestros ríos y quebradas conservan su nombre en Inga: Alwaceriaku, Chaluaiaku, Uchpaiaku, Blasiaku, Tarukaiaku.
Un abuelo sabedor contó, después de una toma de remedio, que antes de que los franciscanos llegaran a Mocoa nuestros antepasados ya vivían entre el río San Juan y Barnis Loma. Después vinieron las misiones, la quina y el caucho, y desde 1940 la colonización campesina, que nos fue quitando tierra.